martes, 15 de julio de 2014

Brainstorm

Vendrá la vida y me encontrara distraído como siempre, caminando por la cuerda de tender de la tristeza.

 Estoy mirando por la ventana, asomándome a tu mundo y todo sigue como siempre, diferente. Ya no quedaba nada en plaza donde solía jugar a la pelota hace unos años. Y en cambio tú estabas por todas partes.

Te oigo cantar esa canción y pienso cómo me gusta y ¡joder! Cómo va a dolerme en un futuro.

De trenes que solo pasan una vez nada saben los pobres, en su andén están parados.

Ya no quedan faros con que guiarse en Salamanca y solo quedan tablas rotas del naufragio.

Siempre fui de doses en la manga. Que alguien me saque de este infierno que es mi vida.

Gracias, tú, por estas líneas que es lo que queda cuando llueve en la azotea.

Que me muero de miedo. Que yo, como Arquímedes, también necesito un punto de apoyo con que mover mi mundo.


Sigue sonando voz suave y guitarra tenue.

lunes, 13 de enero de 2014

Sin peros que valgan

Podría no estar escribiendo esto y salir ahí a comerme el mundo pero me empalaga y siempre se me ha dado mejor el sabor de los amargos.

Podría no saber muy bien que estoy haciendo pero si sé que ésta noche durará unos cuantos meses, que estas manchas de tristeza y amor compartido no salen con tres lavados.

Podría echar la quiniela y marcharme a alguna isla del caribe con la pasta, que hoy pierde el fútbol, pero te juro que me gusta más la idea de abandonarme a tu suerte.

Podría no quererte o podría darte toda por perdida o podría pasar de todo y que no pasara nada como hasta ahora pero contigo ya se sabe que es que no hay peros que valgan.

lunes, 30 de diciembre de 2013

En esta época


En esta época de comidas familiares y de gente sin familia nos rodeamos de tantas personas que se nota más tu ausencia, hace tanto frío como siempre y tu calle no ha vuelto a ser la misma.

En esta época de comprar todo y tantas cosas que no se pueden comprar la luz vale más que antes, el tiempo menos que nunca y yo sigo sin tener valor, o sin valer, para decirte lo que me cuestas este enero.

En esta época de lluvia y pasar días en casa y de muchos sin casa la mía me gusta menos cada día desde que un día probé a vivir un rato en tus ojos.

En esta época de sentar bases de recuperaciones perdidas de antemano y de perder todo por el miedo y de no encontrarnos ni a nosotros mismos, como para encontrarte a ti.


En esta época de nuevos propósitos y viejos fantasmas, de cambios, de que siga todo igual que antes, te echo de menos como nunca, como siempre.